¿Guardianes de la narrativa oficial?

Esbozos de una literatura de veteranos de la guerra de Bosnia-Herzegovina (1992-1995) a partir de publicaciones de integrantes del Quinto Cuerpo del ARBiH



Matías Figal

Universidad de Buenos Aires, Argentina

matiasfigal@gmail.com



Fecha de recepción: 6/09/2024

Fecha de aceptación: 25/10/2024

Resumen

En Bosnia-Herzegovina se identifican tres narrativas oficiales sobre la última guerra (1992-1995), incompatibles entre sí y sustentadas en proyectos político-institucionales con ideas diferentes sobre lo que debería ser el país. Sin embargo, un punto en común entre ellas se halla en el jerárquico papel otorgado a los veteranos de guerra. Pese a que un número elevado de antiguos combatientes han publicado libros y artículos en los que refieren al conflicto, la literatura ha descuidado indagar en las posibilidades que ofrece un análisis sistemático de los mismos, en especial en lo que respecta a sus vínculos con las narrativas oficiales. Tomando como eje, debido a las tensiones que le presenta a una de dichas narrativas, al denominado conflicto intrabosniaco (en sí, poco trabajado), este artículo se propone explorar lo mencionado anteriormente recurriendo a tres libros escritos por integrantes del Quinto Cuerpo del Ejército de la República de Bosnia-Herzegovina (que fue parte de ese enfrentamiento).

Palabras clave: Guerra de Bosnia-Herzegovina, narrativas oficiales, veteranos, conflicto intrabosniaco



Guardians of the oficial narrative?

Sketches of a literature of veterans of the war in Bosnia-Herzegovina (1992-1995) from publications by members of the ARBiH Fifth Corps



Abstract

In Bosnia-Herzegovina, three incompatible with each other official narratives about the last war (1992-1995) can be identified, which are supported by political-institutional projects with different ideas about what the country should be. However, they have one thing in common: the hierarchical role assigned to the war veterans. Although a large number of ex-combatants have written books and articles on the conflict, literature has neglected the possibilities offered by a systematic analysis of them, especially with regard to their links with the official narratives. Focusing on the so-called intra-Bosniak conflict because of the tensions it presents to one of those narratives, this article aims to explore the aforementioned by resorting to three books written by members of the Fifth Corps of the Army of the Republic of Bosnia and Herzegovina (which took part in these conflicts).

Keywords: War in Bosnia-Herzegovina, oficial narratives, veterans, intra-Bosniak conflict



Introducción

La propuesta concreta de este trabajo es la siguiente: detallar un conflicto específico de la guerra de Bosnia-Herzegovina (1992-1995), poco conocido en la academia hispanoparlante, para luego describir cómo es interpretado según una de las narrativas oficiales (estatales) y cotejar ello con tres libros escritos por ex combatientes que participaron en tal enfrentamiento. De esta manera, la intención es explorar las posibilidades analíticas que brinda un abordaje sistemático de lo que puede denominarse, provisoriamente, como una literatura de veteranos de la guerra de Bosnia. Esto se justifica en el hecho de que, pese al papel predominante que ocupa la figura del veterano en las narrativas oficiales sobre esta guerra, se ha prestado poca atención al tipo de vínculo que los relatos acerca del conflicto de los propios ex combatientes, expresados en diversos tipos de producciones escritas, mantienen con dichas narrativas. En pos de que el párrafo anterior cobre sentido debe hacerse una serie de aclaraciones de considerable longitud. Para empezar, el lector tiene que saber que el presente artículo es resultado de la conjugación de tres tópicos que, aunque están interrelacionados, pueden desglosarse analítica y jerárquicamente.



Narrativas oficiales sobre la guerra de Bosnia-Herzegovina

Ante todo, cabe apuntar que hace tiempo se lleva adelante un proyecto de investigación centrado en las políticas de memoria sobre la última guerra en Bosnia-Herzegovina (BiH). Uno de sus ejes es el estudio de las tres narrativas oficiales (una bosniaca, una serbia o serbobosnia y una croata o bosniocroata1), fragmentadas y en competencia entre sí, que son empleadas desde diversos espacios burocráticos-administrativos (de acuerdo a la peculiar configuración institucional-estatal del país2) para concebir, explicar y recordar el conflicto armado, lo que tiene consecuencias no sólo simbólicas, sino también materiales.

Sintéticamente, las políticas de memoria y de conmemoración de una guerra pueden entenderse como las luchas de distintos grupos por articular públicamente el reconocimiento de ciertas de las memorias en pugna y de las narrativas que las estructuran. En esta línea, el adjetivo de oficial para una de estas narrativas se reserva a aquellas que son dominantes o hegemónicas y que sustentan y organizan las prácticas conmemorativas a nivel del Estado (Ashplant, Dawson y Roper, 2001: 16-22), o, para decirlo más concretamente, son las que en su elaboración y propagación participan de manera intensiva las instituciones estatales y/o las autoridades y otros actores importantes de la sociedad política (Bernhard y Kubik, 2014: 16). Así como es indisputable que variados actores sociales promueven diversas memorias en distintas escalas, también lo es que el peso de los agentes estatales es diferencial y, aún hoy, pese al aumento del interés en las influencias tanto de instancias más locales como trasnacionales, la burocracia del Estado-nación sigue teniendo una relevancia particular a la hora de la oficialización y, por ende, la producción, la circulación y la reproducción de ciertas narrativas (Bevernage y Wouters, 2018).

Aunque en el marco regional (en especial, en comparación con Croacia), la situación de Bosnia es específica en cuanto a la competencia de tres narrativas oficiales, puede alegarse que esto no sería excepcional, ya que el Estado no es un bloque monolítico (Bourdieu, 2014: 20) y, por ende, no debe extrañar que en él haya “lecturas múltiples en pugna, que se articulan con la multiplicidad de sentidos del pasado presentes en el escenario social” (Jelin, 2002: 44). Sin embargo, cuando se trata de Bosnia-Herzegovina, hay una serie de consideraciones que no pueden perderse de vista.

Primero, está el hecho de que la guerra desarrollada en el marco de la desintegración de Yugoslavia se explica en parte por el desacuerdo sobre si debía existir o no un Estado de Bosnia-Herzegovina independiente (Bougarel, 1996; Burg y Shoup, 2000). Luego, los Acuerdos de Dayton que pusieron fin a la guerra articularon de manera incómoda las diversas visiones sobre Bosnia-Herzegovina, lo que significó la configuración de una estructura estatal muy particular que, para decirlo en términos de Bourdieu, resulta en que la magia de Estado se apoya no en uno, sino en distintos (por lo menos tres) bancos centrales de capitales simbólicos.3 Y sobre este trasfondo, lo que se vuelve crucial no es tanto que las tres narrativas oficiales difieran en su consideración global de las causas, desarrollo y consecuencias de la guerra, sino el hecho de que se vinculan con proyectos políticos opuestos no sólo respecto a lo que debería ser Bosnia-Herzegovina hoy, sino si, directamente, debería existir como tal (Moll, 2013; Sokol, 2014; Gačanica, 2023).4



Sobre los ex combatientes y la posibilidad de una ‘literatura de veteranos’

En el marco de dicha indagación, y aquí está el segundo tópico, se constató que uno de los puntos que tienen en común las interpretaciones contrapuestas mencionadas está en el valor que todas otorgan a la figura del veterano (sea como “combatiente” [borac] o como “defensor” [branitelj/branilac] de acuerdo a las denominaciones favorecidas por los espacios culturales serbios, croatas y bosniacos), lo que a su vez se refleja tanto en una dimensión más bien simbólica (formas de conmemorar el conflicto), como en una más material (ciertos beneficios legalmente garantizados).

Bougarel (2006) ha señalado que la población de ex combatientes o veteranos, en parte por su número, pero quizás más por su impacto político, social y económico (que se expresa a través de una gran cantidad de diversas asociaciones de veteranos, con disímiles vínculos partidarios y una diferenciada capacidad de movilización), conforma uno de los grupos sociales distintivos más significativos de los surgidos a causa de la guerra.5 Para comprender dicho proceso, deben tomarse en consideración “las experiencias específicas de violencia” que subyacen a esa población, “el estatus simbólico y material” alcanzado en la posguerra y “las redes asociativas y clientelares en las cuales está integrada” (Bougarel, 2006: 483). Aunque esto no significa, aclara inmediatamente el historiador francés, que se esté hablando de un grupo homogéneo. Al contrario, hay una gama de clivajes relevantes en su interior, lo que se refleja en la ocupación de posiciones muy diversas dentro del espacio social.6

En lo que respecta a las prácticas conmemorativas, la imagen de quienes combatieron ocupa un papel de extrema relevancia.7 Esto lo evidencia con mayor claridad la monumentalización de su figura, generalmente en forma de esculturas o de placas dedicadas, en su mayoría, a una de las tres formaciones militares principales de la guerra (Franović, 2016; Figal, 2023). Más allá de esto, el culto a los caídos ha sido utilizado, con mayor o menor éxito, como eje articulador de una manera de otorgar significado al conflicto y como medio de homogeneización de las comunidades nacionales (Bougarel, 2007; Grandits, 2007).8

El papel simbólicamente dominante que recibe la figura del veterano en las prácticas conmemorativas de la guerra tiene su correlato material en la posición ventajosa que ocupa en comparación a otros grupos sociales surgidos de la guerra en lo que respecta a la percepción de ingresos monetarios y otros beneficios procedentes del entramado legal establecido para responder a las consecuencias sociales del conflicto (Hronešová, 2016). Esto también se verifica cuando la comparación se hace con otros grupos beneficiarios de la seguridad social en general (Obradović y Filic, 2019).

Pero, como ya se indicó, los veteranos no conforman un grupo monolítico, ni en la realidad social ni en el papel burocrático. Las percepciones materiales y simbólicas están segmentadas de acuerdo a ciertas categorías codificadas legalmente, lo que de partida implica que hay antiguos combatientes que no cumplen los requisitos establecidos y por lo tanto no acceden a ningún beneficio. Aún más, la misma aplicación concreta de los derechos conlleva grandes desigualdades (Obradović, 2017). No son infrecuentes las denuncias de corrupción, malversación de fondos o injusticias varias, expresadas de manera individual, pero también colectiva, por veteranos que no están “bien conectados”. Es identificable una brecha entre el combatiente imaginado en las conmemoraciones y el veterano realmente existente.

El vínculo que interesa destacar aquí entre el primer tópico mencionado (narrativas oficiales de la guerra) y el segundo (veteranos de guerra) está relacionado con un hecho que hasta el momento ha sido poco reseñado en el conjunto de los estudios bosnios. En efecto, una cantidad más que considerable de antiguos integrantes de distintos rangos de las fuerzas militares que se enfrentaron en la guerra de Bosnia han escrito un libro o un artículo (varias veces, más de uno y/o de ambos) sobre algún aspecto de la guerra (o de sus causas y/o consecuencias políticas, sociales y económicas). Se piensa principalmente en el Ejército de la República de Bosnia-Herzegovina –Armija Republike Bosne i Hercegovine, ARBiH, el Consejo Croata de Defensa Hrvatsko vijeće obrane, HVO y al Ejército de la República Srpska Vojska Republike Srpske, VRS, pero cabría incorporar otras formaciones.9 Para ello, se han servido de todo tipo de géneros: desde los más típicamente autobiográficos (memorias) o conmemorativos, hasta los decididamente historiográficos o científico-sociales.

Esta enorme producción ha sido empleada, en la literatura, mayormente de apoyo: para justificar, cuestionar o rebatir una aseveración, para explicar un suceso, para describir una acción militar, etc. Sin embargo, y pese a las multitudes de enfoques y a los variados objetos de estudio mediante los cuales fueron abordadas las narrativas oficiales sobre la guerra en Bosnia,10 prácticamente no se han tomado los escritos de los antiguos combatientes como fuentes en sí, en el marco de las disputas alrededor de tales narrativas.11

Cabe mencionar el reciente aporte de Dedović (2024), que elabora como objeto de análisis un conjunto selecto y reducido de memorias escritas por generales del ARBiH.12 Sin dudas valioso en tanto constituye una reflexión sobre tal tipo de producción, y por más que nota que en algunas de estas memorias “se proveen nuevas explicaciones e ideas [...] que no encajan en el discurso público cotidiano" (Dedović, 2024: 91), está, sin embargo, orientado a examinar su posible uso como fuentes relevantes para una mejor comprensión de ciertos eventos históricos determinados (en el caso del artículo, el sitio de Sarajevo). Es decir, no se preocupa por su relación, sea concordante o disonante, con las narrativas oficiales acerca de la guerra.

También de interés es el trabajo de Petrović (2018), aunque su foco está puesto en las producciones escritas de los políticos y militares que estuvieron detenidos en el marco de los juicios llevados adelante por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (ICTY, por sus siglas en inglés). El análisis exploratorio cuantitativo y cualitativo que lleva a cabo sobre dichas producciones (que van desde autobiografías o diarios personales hasta poesías, pasando por variados empeños genéricos), en particular las elaboradas por antiguos militares, es un innegable aporte a considerar, ya que provee algunas señalizaciones sobre cómo se han expresado acerca de diversos aspectos del conflicto bélico.

En definitiva, la propuesta es evaluar la posibilidad de que exista una literatura de integrantes de las formaciones militares que se enfrentaron en la guerra de Bosnia-Herzegovina (para simplificar, de veteranos13), cuyo abordaje general, en tanto tal, constituiría un aporte analítico específico. Más precisamente: si el veterano en abstracto es un elemento altamente apreciado en las narrativas oficiales sobre la guerra, ¿qué impacto puede tener lo que dice el veterano en concreto sobre la misma?

Por supuesto, esto implicaría resolver una serie de desafíos, cuanto menos, epistemológicos y metodológicos.14 Por un lado, hay que definir con precisión cuáles serían las fuentes (los objetos de estudio), lo que está lejos de poder discernirse de manera intuitiva. Aunque, por lo pronto, se piensa en estos momentos en un abordaje total y no restringido a lo que, por ejemplo, Harari (2007) detalla como memorias militares. Así, en un primer momento, se estima conveniente recopilar todos los escritos (de veteranos) que traten, en todo o en parte, sobre la guerra (sus causas, su desarrollo, sus consecuencias en la posguerra).15 Por otro lado, habría que desarrollar un tipo de enfoque apropiado para analizar con cierto valor heurístico semejante producción.16

Al margen de todo lo dicho, la modesta propuesta de este artículo es, simplemente, mostrar qué utilidad puede tener esta idea.



Un caso de estudio particular

Aquí llega el tercer tópico de los mencionados al comienzo. La guerra de Bosnia-Herzegovina, más allá de su carácter general, puede pensarse también como una colección de guerras locales (Bjelakovic y Strazzari, 1999). En este sentido, el llamado conflicto intrabosniaco [međubošnjački] (también denominado “intramusulmán” [međumuslimanski]17 o “fratricida” [bratoubilački]), en el cual se enfrentaron entre sí, en la región de la Cazinska krajina [“frontera de Cazin”]18, entre octubre de 1993 y agosto de 1995, no sólo integrantes del mismo ejército, sino incluso familiares y conocidos, presenta una valiosa oportunidad para considerar las tensiones que pueden surgir entre las narrativas de veteranos concretos y las narrativas oficiales (en este caso, la narrativa oficial bosniaca).

Este trabajo toma tres escritos de veteranos que se vieron involucrados en ese conflicto (Midžić, 1996; Felić, 2002; Dreković, 2004). En ellos, y de acuerdo a lo que interesa abordar aquí, se pone en juego una narración específica de la guerra y una apreciación propia del papel del combatiente (más o menos ligada a la visión oficial).19 A continuación, entonces, se va a describir tal conflicto a grandes rasgos, lo cual se espera que constituya un aporte en sí, en tanto prácticamente no ha sido tratado en nuestra academia, para luego detallar cómo se moduló en el marco de la narrativa bosniaca y finalmente explorar su tratamiento en los libros mencionados para así proveer un ejemplo de cómo el abordaje de una establecida literatura de veteranos puede resultar útil para comprender la guerra y, sobre todo, cómo se la recuerda.



La guerra en Bosnia-Herzegovina y el conflicto intrabosniaco

Ya se mencionó antes que la guerra de Bosnia-Herzegovina, cuyo inicio suele datarse en abril de 1992, cuando comenzó a reconocerse internacionalmente su independencia respecto de una Yugoslavia ya trunca, se explica en parte por una disputa irresoluble sobre si, precisamente, debía existir o no un Estado de BiH independiente. En las elecciones de noviembre de 1990 en la por entonces República Socialista de Bosnia-Herzegovina, en el marco de la crisis política y económica que atravesaba la todavía República Federativa Socialista de Yugoslavia, habían triunfado tres partidos nacionalistas que tenían diferentes concepciones acerca del futuro bosnio y del yugoslavo: el Partido de Acción Democrática (Stranka demokratske akcije, SDA), el Partido Democrático Serbio (Srpska demokratska stranka, SDS) y la Unión Democrática Croata (Hrvatska demokratska zajednica, HDZ).20 Tras el comienzo definitivo de la guerra se fueron estableciendo las formaciones armadas mencionadas previamente (el ARBiH, el VRS y el HVO), ligadas a cada uno de los partidos y a sus respectivos proyectos políticos (y militares).21 Durante el conflicto la población civil fue sometida a actos de violencia extrema, en el marco de prácticas que fueron catalogadas como de limpieza étnica (Calic, 2009).22 Se estima que murieron alrededor de 100 mil ciudadanos de BiH (Tokača, 2012) mientras que 2,2 millones de personas, de una población de 4 millones, debió dejar sus hogares en calidad de refugiados o de desplazados internos (Ministarstvo za ljudska prava i izbjeglice, 2018).

La guerra terminó a fines de 1995 con la firma, en una base aérea de Dayton, Ohio (Estados Unidos) del llamado Marco Acuerdo General para la Paz en Bosnia-Herzegovina.23



El conflicto intrabosniaco

El conflicto intrabosniaco representó un quiebre de la lógica más general de la guerra. A fines de septiembre de 1993, desde la ciudad de Velika Kladuša en la región de la Cazinska krajina, al noroeste de Bosnia, uno de los miembros de la presidencia colegiada de la República de Bosnia-Herzegovina (Republika Bosna i Hercegovina, RBiH), Fikret Abdić, proclamó la denominada Provincia Autónoma de Bosnia Occidental (Autonomna pokrajina Zapadna Bosna, APZB).24 El territorio en cuestión era parte del Distrito de Bihać (ciudad capital de la unidad administrativa), una zona de la RBiH que en esos momentos se hallaba completamente sitiada por las tropas al servicio del proyecto nacionalista serbio.25

Para el gobierno central en Sarajevo, liderado por Alija Izetbegović (quien era presidente de la Presidencia de la RBiH),26 este hecho constituyó una traición, en tanto fue llevado a cabo en el peor momento de la guerra para las aspiraciones de supervivencia de la República de Bosnia-Herzegovina.27 Para Abdić y sus seguidores, era la única opción posible en pos de asegurar la paz en las condiciones existentes.

Abdić estableció pronto su propia fuerza militar: la Defensa Popular [Narodna odbrana] de la APZB. En gran medida fue conformada por soldados que hasta entonces revistaban en el Quinto Cuerpo del ARBiH (cuyo cuartel general estaba en Bihać), quienes, convencidos u obligados, cambiaron de uniforme. Así, la división entre los que se mantuvieron leales a Izetbegović y los que siguieron la propuesta de Abdić resultó en un enfrentamiento entre soldados musulmanes/bosniacos, e incluso, como ya se dijo, entre conocidos y miembros de las mismas familias.

Debe señalarse que este conflicto sigue siendo relativamente poco conocido. Cuanto menos, no ha sido abordado con la misma intensidad que otros tópicos, no sólo en la literatura hispanoparlante, sino incluso en la historiografía regional.28 Por ello, para comprenderlo, es necesario realizar unas breves precisiones sobre las características sociales y políticas de la Cazinska krajina.

Esta región, de abrumadora mayoría de población musulmana, socialmente conservadora e históricamente empobrecida,29 experimentó un proceso de modernización y crecimiento económico sin precedentes en los ’70 y ’80 debido al éxito comercial de la compañía de alimentos Agrokomerc, basada en la pequeña localidad de Velika Kladuša.30 Fikret Abdić, su director, se fue convirtiendo en un ícono popular: primero en Cazinska krajina (el apodo que se granjeó en esa época, Babo padre refleja de qué modo ingresó en el imaginario colectivo de los habitantes de la región, los Krajišnici), y luego, gradualmente, en toda Bosnia (Mulaosmanović, 2009: 144-150; Andjelić, 2003: 54-66). Su estancia en prisión por el llamado affaire Agrokomerc no hizo más que acrecentar su figura,31 y, tras quedar en libertad a fines de 1989, varios partidos quisieron cooptarlo de cara a las elecciones de noviembre de 1990 (Sasso, 2015: 292-295). Finalmente, en septiembre de ese año, en un masivo acto en Velika Kladuša, se incorporó al SDA.

Abdić e Izetbegović conformaron la dupla de candidatos “musulmanes” de ese partido a la Presidencia colectiva de la (todavía) República Socialista de Bosnia-Herzegovina, y ambos resultaron elegidos. Si bien Abdić fue el candidato más votado, hubo un acuerdo que le permitió a Izetbegović ser el primer presidente de la Presidencia.32 Desde allí en adelante, las relaciones entre ellos comenzaron a deteriorarse. Sus disímiles posturas sobre el rumbo político del partido y el papel en él de la fe islámica, sobre cómo gobernar a Bosnia en el marco de la crisis de la federación yugoslava y, finalmente, sobre cómo gestionar la guerra en Bosnia, los hicieron alejarse cada vez más.

A mediados de 1993 los negociadores de paz de la comunidad internacional David Owen y Thorvald Stoltenberg propusieron establecer la Unión de Repúblicas de Bosnia-Herzegovina como una confederación de tres repúblicas ideadas étnicamente.33 El plan finalmente fue rechazado, pero durante el debate se hicieron irreparables las diferencias entre Abdić, quien estaba a favor del proyecto, e Izetbegović, que no estaba convencido. En ese marco fue que el primero, sostenido en el relativo apoyo que tenía en Cazinska krajina, realizó su apuesta autonomista, desligándose del “gobierno de Sarajevo” que comandaba Izetbegović, al que acusó de seguir una política nociva para los musulmanes en general y para la región en particular (Mulaosmanović, 2012; Bougarel, 2015: 204-213; Begić, 2021: 86-200). Así, la APZB fue proclamada a fines de septiembre de 199334 como parte de la “República de Bosnia” en el marco de la Unión de Repúblicas ya mencionada, de acuerdo a los pretendidos lineamientos del plan Owen-Stoltenberg.

Al poco tiempo el enfrentamiento militar entre la Defensa Popular y el Quinto Cuerpo del ARBiH tomó grandes proporciones. Abdić, en ese marco, realizó acuerdos con las otras fuerzas enfrentadas al ARBiH. En Zagreb, con Franjo Tuđman, presidente de Croacia, como anfitrión, firmó una declaración junto a Mate Boban (presidente por entonces de la apuesta territorial denominada República Croata de Herzeg-Bosnia). Y en Belgrado, bajo la supervisión del presidente de Serbia, Slobodan Milošević, hizo lo propio con Radovan Karadžić (presidente de la República Srpska).35

La creación en marzo de 1994 (con auspicio de los Estados Unidos) de la Federación de Bosnia-Herzegovina cambió la ecuación militar, en tanto supuso una alianza entre el HVO y el ARBiH. En agosto de 1994 el Quinto Cuerpo logró capturar Velika Kladuša, ante lo cual Abdić y miles de sus seguidores huyeron a territorio controlado por las fuerzas de la República Serbia de Krajina. Con apoyo de estas, en diciembre, las tropas de Abdić reconquistaron Kladuša. El Quinto Cuerpo debió replegarse en Bihać, pero, aunque quedó en una situación muy desventajosa, logró sostener su posición. Esta segunda etapa de la APZB se prolongó hasta principios de agosto de 1995. A los pocos días de que Abdić proclamara, a fines de julio, su conversión en “República de Bosnia Occidental”, el ARBiH logró, en el marco de la operación militar Oluja conducida por el Ejército de Croacia, romper el sitio de Bihać y finalmente retomar toda la región.36

Junto a otros miles de sus seguidores, Abdić se refugió en Croacia. Un año más tarde, en agosto de 1996, el fiscal distrital de Bihać inició una acusación contra él por crímenes de guerra. Las autoridades croatas decidieron no extraditar a Abdić (en tanto poseía la doble ciudadanía), sino juzgarlo en Croacia. Finalmente, en junio de 2001 fue arrestado y en agosto de 2002 fue condenado a 20 años de prisión (que luego se redujeron a 15).37

El conflicto entre el Quinto Cuerpo y la Defensa Popular resultó en una enorme cantidad de víctimas,38 lo que, sumado a las numerosas y graves violaciones a los derechos humanos,39 ayuda a explicar la vitalidad que hoy tienen las memorias sobre este episodio.



La posguerra: política y memorias

En los primeros años de la posguerra el SDA tuvo el dominio tanto a nivel regional, desde la administración del nuevo Cantón de Una-Sana, como a nivel local, en la ciudad de Velika Kladuša. Con el control institucional, impulsó juicios por crímenes de guerra a diferentes dirigentes de la derrotada APZB y promovió una política de exclusión a los seguidores de Abdić, en la que no faltó violencia física40. Sin embargo, el partido que Abdić había creado en 1993, la Unión Democrática Popular (Demokratska narodna zajednica, DNZ), no perdió nunca una base electoral en esa localidad, consolidó su dominio y gradualmente pasó a ser un actor medianamente útil en la política de negociaciones que exige el sistema institucional consagrado en Dayton. La popularidad que Abdić logró adquirir en 1990 a nivel de todo el país quedó reducida, tras la guerra, a Velika Kladuša. En 2012, tras salir de la cárcel, volvió a competir electoralmente en 2016 y fue el alcalde de la localidad entre ese año y 2024.41 Pero a nivel tanto del Cantón de Una-Sana, como de la Federación de BiH, el apoyo a su figura es exiguo.

Estas dinámicas políticas se acompañaron de una disputa por el modo de conceptualizar la guerra. A un nivel más general, la narrativa bosniaca se fue articulando, por medio de intervenciones de líderes políticos y de intelectuales, en torno a dos puntos principales: 1) la guerra fue una agresión a Bosnia-Herzegovina en tanto Estado independiente, soberano y reconocido internacionalmente, la cual se planeó desde la República Federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), con la participación activa de los nacionalistas serbios en BiH, y a la que a fines de 1992 (y por lo menos hasta comienzos de 1994) se sumó Croacia (desde fuera), acompañada por (desde adentro) el HVO; 2) hubo un genocidio contra los bosniacos por el hecho de ser musulmanes.42 Sobre el trasfondo de esta narrativa general de la guerra, hay que entender cómo se procesó el proyecto autonomista de Abdić. Un ejemplo paradigmático se puede observar en la presentación de Omer Ibrahimagić (2011), un jurista de larga trayectoria ligado al SDA, en una conferencia organizada en Bihać, en el año 2000, por el Instituto de estudios de crímenes de lesa humanidad y contra el derecho internacional de la Universidad de Sarajevo denominada “Crímenes en Bosanska krajina durante la agresión contra la República de Bosnia-Herzegovina 1991-1995”.43 Allí, centrándose en aspectos legales-constitucionales, bosqueja a la APZB como una creación colaboracionista e ilegal, y a Abdić como un traidor que, al responder a los intereses de conquista de Croacia y de Serbia (y a sus ejecutores en Bosnia), tuvo un papel crucial en la agresión contra Bosnia y en el genocidio contra el pueblo bosniaco (cabe recordar que ya durante el conflicto Izetbegović había catalogado a Abdić de traidor,44 así como el hecho de que la Corte constitucional de la República de Bosnia-Herzegovina había considerado que la creación de la APZB era ilegal pocos meses después de que fuera proclamada45).

En conclusión, los ejes claves de esta narrativa oficial bosniaca, en lo que respecta a la Cazinska krajina, están dados por el papel destructivo para con el Estado de BiH que significó la APZB y en el carácter criminal –contra su propio pueblo bosniaco, por eso es una traición de las acciones de Abdić y de su ejército, la Defensa Popular.46 La expresión más característicamente oficial que adquiere esta narrativa se manifiesta en el conjunto de las leyes de la Federación dedicadas a los veteranos: aquellos que combatieron para la Defensa Popular están excluidos. Al respecto, los representantes del Parlamento de la Federación (en particular los del SDA) no cedieron siquiera ni ante dos fallos de la Corte Constitucional de la Federación de BiH (en 2005 y en 2013) que catalogaron de inconstitucional tal exclusión.

Al posar la mirada en una perspectiva más local, sin embargo, esta narrativa bosniaca general tiene sus modulaciones particulares. El muy original trabajo de Dekić, Somun-Krupalija y Zulić Šiljak (2017) ha corroborado que en el espacio público de Velika Kladuša se ha impuesto una política del olvido. Es decir, desde el fin de la guerra hasta el 2000, mientras gobernó el SDA, la narrativa nacionalista bosniaca dominante fue expresamente visible en la ciudad. Pero con la vuelta al poder de partidos vinculados al proyecto de Abdić todo lo que recordaba a la guerra se fue borrando institucionalmente.47 Ahora bien, cuando se trata de las memorias más propias de los habitantes, estas autoras señalan que la ciudad se halla dividida entre una “narrativa de la Defensa Popular” y una “narrativa del Quinto Cuerpo”.48 No debe olvidarse el impacto que tuvo a nivel social y político el hecho de que, a mediados de los 2000, la Corte de Bosnia-Herzegovina haya empezado a juzgar crímenes cometidos por integrantes del Quinto Cuerpo contra soldados y civiles vinculados a la Defensa Popular y a la APZB.49

A nivel del Cantón de Una-Sana (al cual pertenece la municipalidad de Velika Kladuša), en cambio, y según indagó Hasić (2012), el dominio político de partidos que fueron contrarios al proyecto de Abdić, más allá de que hayan tenido alianzas circunstanciales con la DNZ en otros aspectos, se tradujo en el rechazo a cualquier medida que promueva la causa de la Defensa Popular (legal y/o conmemorativa). Aquí se fue profundizando un culto específico al Quinto Cuerpo (que desde luego no contempla, o minimiza, los crímenes de guerra que pudiera haber cometido), en forma de actos, conmemoraciones y sanciones legislativas varias. Vale destacar, como ejemplo entre otros posibles de la narrativa empleada, la “Declaración sobre la guerra de defensa y liberación, lugar y papel del Quinto Cuerpo del Ejército de la República de Bosnia-Herzegovina” adoptada por Concejo Municipal de Cazin.50 Allí se define al ARBiH como la única y legítima fuerza armada de la República de Bosnia-Herzegovina, y al Quinto Cuerpo como defensor del sitiado Distrito de Bihać y libertador del Cantón de Una-Sana. Es crucial agregar aquí que la resistencia al sitio de Bihać se interpreta, hoy día, a la luz de Srebrenica: Bihać pudo haber corrido la misma suerte que esta ciudad.

Antes de proseguir con los textos escritos justamente por integrantes de este Cuerpo hay que hacer algunas aclaraciones sobre el papel que ocupa en la narrativa oficial bosniaca. Porque más allá del componente regional, en tanto protector de Bihać ante las fuerzas serbobosnias, serbocroatas y las de la Defensa Popular, el Quinto Cuerpo se incorpora también en una perspectiva estatal. Esta unidad no sólo resistió el sitio mencionado, sino que también logró importantes victorias en el campo de batalla que permitieron recuperar territorio. De este modo, las acciones del Quinto Cuerpo (apodado, de modo elocuente, ‘fuerza celestial’ –sila nebeska), aunque solo fueron realizadas en un marco geográfico determinado, se comprenden como parte de la defensa de toda la República de Bosnia-Herzegovina. El conflicto con la APZB, entonces, se incorporó a la narrativa no como parte de una disputa regional, sino como de la guerra en general. Este proceso fue construyéndose durante la guerra misma, como lo demuestran, por ejemplo, la declaración de Izetbegović el día de la proclamación de la APZB,51 o su alocución ante la Asamblea de la RBiH a fines de 1994.52 Pero se consolidó una vez terminada la misma. En este sentido es representativo el acto por el cuarto aniversario de la fundación del ARBiH, realizado en abril de 1996 en, justamente, Bihać.53 Ante miles de personas estuvieron presentes en el escenario Alija Izetbegović, Rasim Delić (comandante general del ARBiH) y Atif Dudaković (comandante del Quinto Cuerpo54). Ellos tres corporizaron, entonces, esa lectura estatal: en Bihać, el Quinto Cuerpo (Dudaković), como parte del ARBiH (Delić), y políticamente gobernado desde Sarajevo (Izetbegović), defendió a la República de Bosnia-Herzegovina del agresor.55

Ahora sí, a indagar en los libros.



Escritos de integrantes del Quinto Cuerpo. Trazos de una posible literatura de veteranos

Cabe comenzar por una breve descripción de los libros escogidos, los cuales no sólo pertenecen a géneros diferentes, sino que fueron editados en distintos años y lugares.

Por un lado, “El pecado es olvidar” (Midžić, 1996) es un texto principalmente conmemorativo dedicado a los integrantes de la 501ª Brigada del Quinto Cuerpo y, principalmente, a sus caídos. Se editó en Bihać a poco más de seis meses de terminada la guerra, y si bien detalla la trayectoria de la brigada durante el conflicto, se caracteriza más bien por el registro del homenaje.56 En ciertos aspectos se presenta, incluso, como una especie de obituario: incluye las fotos y las biografías de los combatientes caídos que tuvo esa brigada durante la guerra. Si bien tiene como autor al nadkapetan [rango ubicado entre un capitán y un mayor] Arif Midžić, no sería erróneo pensarlo como un volumen colectivo de toda la brigada. Esto lo sugiere el hecho de que esta figure como la editorial, y también que el texto haya tenido por evaluador57 a Mirsad Selmanović, primer comandante de la brigada, quien además escribió el prólogo.58

Por su parte, el libro de Bejdo Felić (2002), “Quinto Cuerpo 1992-1995”, editado en Sarajevo, es un trabajo más clásicamente historiográfico. Voluminoso, presenta una descripción detallada y extensa de la historia del Quinto Cuerpo (lo que lo vuelve imprescindible para quien esté interesado en ella).59 Se describen las formaciones que lo antecedieron, el proceso de establecimiento, sus unidades y su trayectoria militar. Es cierto que, como pretende ser una obra “para todo público”, evita caer en un glosario estrictamente castrense. La historia personal de Felić es de interés. En la Segunda Guerra Mundial combatió como partisano, y posteriormente desarrolló una carrera en el Ejército Popular Yugoslavo hasta su pase a retiro a fines de la década del ’70 con el grado de coronel. Al comenzar la última guerra en Bosnia dejó su residencia en la ciudad croata de Split para ponerse al servicio de la formación que luego terminaría siendo el ARBiH. En 1997 se retiró definitivamente de la vida militar, habiendo sido promovido al rango de brigadier.

Finalmente, el libro de Ramiz Dreković (2004), “En el cerco”, editado en Zenica, podría identificarse como la memoria militar típica definida por Harari (2007).60 Es decir, Dreković pretende plasmar, en un relato autobiográfico, su testimonio y sus opiniones sobre su experiencia bélica. Cabe señalar que Dreković no había nacido en Bosnia, sino en el Sandžak, una región de Serbia habitada por una cantidad significativa de población bosniaca. Hizo carrera en el Ejército Popular Yugoslavo, pero finalmente lo abandonó en septiembre de 1991 en el marco de la guerra en Croacia.61 Se instaló en la ciudad de la que provenía su esposa, Bosanska Krupa, en la Cazinska krajina, donde ingresó primero a una formación paramilitar creada por el SDA, antes de pasar a los organismos legales de seguridad. Llegó a ser el primer comandante del Quinto Cuerpo, posición que ocupó hasta noviembre de 1993 cuando requirió ser trasladado. Luego fue el comandante del Cuarto Cuerpo del ARBiH.62

Aunque el interés mayor de este artículo respecto a estos textos está en otro lado, no está de más hacer una breve reflexión sobre sus usos historiográficos más generales. Cabe enfatizar dos cualidades de los libros en ese sentido.

Por un lado, los tres presentan, en cantidad variada, materiales fotográficos diversos. Por más que parezca contenido “accesorio”, no hay que minimizar esta contribución, en tanto varias de las imágenes son de archivos personales o militares no tan sencillos de consultar. Por otro lado, y esto en relación con el énfasis puesto en los tres libros respecto a que todo lo que se dice en ellos es cierto y basado en documentos, se proveen transcripciones enteras, o directamente facsímiles (en especial en el libro de Dreković) de fuentes documentales de múltiples procedencias: órdenes militares, decisiones de los poderes civiles, etc. Más allá de la pretensión propia de cada autor, este despliegue pone a disposición del lector una enorme cantidad de archivos cuyo acceso no sería posible (o se vería muy obstaculizado) de otra manera. Esto no es válido sólo para un investigador que, por ejemplo, viva en Argentina, sino también para cualquiera que esté radicado en Bosnia: la consulta a diversos archivos allí está lejos de ser un simple trámite. Aunque es cierto que el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, en una página web,63 provee (para quien sepa buscar y hallar) de manera gratuita y libre una cantidad inabordable de documentos, lo que convierte a este sitio en un archivo online inestimable, el material relativo a las vicisitudes del Quinto Cuerpo no es tan amplio allí, por la sencilla razón de que sus integrantes, o varias de las acciones en las que estuvo involucrado (en particular, lo que interesa en este artículo, el conflicto intrabosniaco), no fueron objeto de juzgamientos en La Haya. Por ello los materiales documentales presentados en los libros adquieren un valor particular.

Aclarado esto, corresponde ahora centrarse en el tema principal: la vinculación de estos escritos con la narrativa oficial bosniaca, en particular en lo que respecta a la APZB.64 Inmediatamente queda claro que los tres libros se pliegan a sus lineamientos principales: Fikret Abdić fue un traidor al servicio de los intereses nacionalistas serbios y croatas, y quienes lo siguieron, en el mejor de los casos, fueron engañados.

Un ejemplo terminológico con el que se deslegitima el proyecto de Abdić es el uso del acrónimo “PVF” (que alude a “formaciones paramilitares” [paravojne formacije]) para referirse a sus fuerzas, al igual que la abreviatura tzv. (por tako zvani/a, “así llamado/a”) antes de mencionar tanto a la APZB como a la Defensa Popular (el uso de esta expresión, en este contexto, suele reservarse a una entidad considerada ilegal, ilegítima o ambas). Es una manera sencilla de sentar postura en esta cuestión. Por ejemplo, en el libro de Midžić se relata que a principios “de octubre de 1993 se llegó a una situación excepcional en nuestro distrito […] Fikret Abdić intentó crear la así llamada APZB”, y luego se describe que no hubo éxito en “las negociaciones con las PVF de la así llamada defensa popular (Midžić, 1996: 34-35, las cursivas me pertenecen; “defensa popular” en minúsculas en el original).

Las obras de Felić y de Dreković son menos sutiles. Felić sostiene que lo vivido en el Distrito de Bihać se volvió “más difícil y doloroso” cuando comenzó “un indeseable conflicto intramusulmán con Fikret Abdić y su creación sangrienta, la así llamada…APZB” y destaca inmediatamente que esta no hubiera durado si no fuera porque antes coordinó su accionar con la República Serbia de Krajina, la República Croata de Herzeg-Bosnia, la República Srpska “y con sus mentores de Belgrado y Zagreb” (Felić, 2002: 10). En la misma línea se expresa el primer comandante del Quinto Cuerpo: “Abdić se plegó excepcionalmente bien al plan de división de BiH entre Serbia y Croacia” (Dreković, 2004: 184).

Respecto a los seguidores de Abdić, Felić aduce que fue lamentable que muchos Krajišnici “no pudieron o no quisieron comprender a dónde los conducía Abdić. Creyeron sus promesas falsas [...]” y entonces, en alianza con las tropas nacionalistas serbias, se volvieron “contra su pueblo, el Estado de BiH y su Quinto Cuerpo [...] Esta parte de nuestra historia permanecerá como un feo y trágico recuerdo" (Felić, 2002: 161). Dreković menciona que Abdić “manipuló” al pueblo de la Krajina (Dreković, 2004: 309), y en varias instancias habla de “masa seducida/engañada”, por ejemplo, (Dreković 2004: 351) para referirse a quienes lo apoyaban.65

Centrándose en la cuestión de la representación de la figura del combatiente en general y del Quinto Cuerpo en particular, los libros también promueven la mirada oficial. Así, en el de Midžić se exalta la labor de la 501ª Brigada, ya que “dio una significativa contribución a la defensa de las ciudades, los cantones y la República de Bosnia-Herzegovina”, y se advierte que no renunciará a la “defensa de los hogares seculares de nuestro pueblo bosniaco musulmán y de todos los demás ciudadanos comprometidos con la unidad y la integridad de Bosnia-Herzegovina” (Midžić, 1996: 62-63). Nótese cómo la acción del Quinto Cuerpo en Bihać (escala regional) tiene efectos que se despliegan en toda Bosnia-Herzegovina (escala estatal).

En una línea similar, pero sin perder la singularidad de lo hecho localmente, Felić aduce que en la zona de responsabilidad del Quinto Cuerpo “se destruyó dos veces la creación de Abdić […] se defendió al pueblo de la aniquilación y se preservó al Estado de BiH en estos territorios, como su regalo más valioso en casi cuatros años de guerra" (Felić, 2002: 47). Dreković, en tanto, afirma que pretendió que “cada soldado bajo mi comando experimente como suyo lo que tenía que defender y liberar […] y cada pedazo que está en las fronteras de Bosnia-Herzegovina” (Dreković, 2004: 16). Al mismo tiempo, el Quinto Cuerpo “es, ante todo, una obra del pueblo del Distrito de Bihać” que fue llevada a cabo por sus jefes, sus combatientes y las instituciones de gobierno (Dreković, 2004: 183). La rectitud del trabajo realizado se confirma, finalmente, en la “exitosa defensa del Distrito, en la derrota de la llamada autonomía y en los resultados que en las operaciones finales obtuvo el Quinto Cuerpo" (Dreković, 2004: 185). De lo anterior se desprende ese doble juego entre el apego a una experiencia peculiar de lo sucedido en Bihać y su inserción en una trama más amplia que la liga a lo sucedido en el territorio bosnio en su totalidad.

Pero al margen de los solapamientos con las narrativas oficiales, estos libros pueden ser leídos en busca de lo que no se correlaciona tan bien con las mismas. En lo que a esto respecta, es particularmente útil el escrito de Dreković, ya que, al estar de dentro de la categoría de memorias autobiográficas, para la descripción y el análisis de diversas situaciones se recurre a una redacción menos pretendidamente objetiva.

En lo que aquí interesa, debe tenerse presente que el conflicto intrabosniaco es para Dreković uno de los motivos de escritura del libro: “…es innegable el hecho de que se mataron entre sí bosniacos, que los musulmanes de la Krajina pusieron los cañones de sus armas unos contra los otros, de que cayó sangre fraterna. ¿Por qué?” (Dreković, 2004: 15). Sobre esto sienta inmediatamente su postura: “Estoy seguro de que los bosniacos de la Krajina deben ofrecerse las manos unos a los otros, disculparse y comprender que sólo les queda una vida común en tolerancia y en paz” (Dreković, 2004: 15). Pero deja también asentada una anécdota, definida como “dolorosa”, que grafica las profundas inquinas aún existentes: en ocasión de una visita en la posguerra a la región escuchó “de un colega, en su momento alto oficial del ARBiH, las aterradoras palabras ‘hoy mataría a sus hijos en el útero’ (refiriéndose a los autonomistas y seguidores de Fikret Abdić)” (Dreković, 2004: 15). Con estos fragmentos, en los que centra su preocupación en la característica más fratricida del conflicto (antes que en la traición) y en los que evoca ciertos de sus legados más profanos (aún no saldados), la obra de Dreković introduce elementos que no suelen visibilizarse en la más prístina narrativa oficial.

De igual manera, cuando se trata de la persona de Abdić, y aunque no deja de referirse a él como un traidor y de trazar los rasgos de una personalidad malévola, al proveer un relato extenso de su vínculo con él, no puede evitar sumar caracterizaciones que, por lo menos, matizan las expresiones más oficiales. Como ejemplo, al dar cuenta de que cuando Abdić volvió a la Cazinska krajina a fines de 1992 se interesó por la situación de las unidades y tomó medidas para asegurar el pago de los salarios a los oficiales y los soldados (Dreković, 2004: 241), o al describir ciertos desencuentros entre los líderes políticos (del SDA), queda implícitamente claro que había un conjunto de problemáticas políticas, sociales y económicas que podían explicar el apoyo a la propuesta de Abdić sin restringirla únicamente a la ambición y la traición de un hombre y a la ceguera colectiva de miles de personas (este tipo de cuestiones suele quedar por fuera, o es minimizada, en los relatos canónicos de la narrativa oficial bosniaca).66

Aparte, en sus discusiones con otros libros y otros actores políticos y sociales, Dreković deja observaciones que hacen notar conflictos no resueltos en la sociedad bosnia de posguerra. En un momento afirma que tras de sí no dejó “mansiones, torres, hoteles, moteles […] La sangre derramada de combatientes no la capitalicé en un sentido material, ni se me cruzó por la cabeza hacerlo” (Dreković, 2004: 162). Esta apreciación sobre su accionar la vincula luego con una visión más general: “Cada vez están más en un primer plano aquellos que estuvieron en sótanos y refugios profundos, fuera de la lucha […]” (Dreković, 2004: 168). En cambio, los “combatientes que pasaron casi cuatro años en las trincheras” son marginados, y la población de antiguos combatientes “se politiza […] se divide […] y se criminaliza a sus integrantes […]”(Dreković, 2004: 168).

Las intenciones políticas de estas líneas de Dreković no deben opacar que reflejan una problemática actualmente vigente: muchos ex combatientes, glorificados narrativamente, quedan fuera de la red de beneficios concretos, lo que resulta en protestas y movilizaciones varias (siendo las figuras contrapuestas, entre los que no combatieron, no sólo los líderes políticos, sino también los falsos veteranos: los que perciben beneficios como tales de manera injustificada).

Al margen de esto, las lecturas sutiles de los otros libros también permiten hallazgos. Por ejemplo, Felić menciona que “parte del armamento se obtuvo como botín de guerra o se lo compró a los chetniks [nacionalistas serbios]" (Felić, 2002: 49). Esto, si bien no se profundiza, conduce a la polémica cuestión de las redes comerciales ilegales que se tejieron durante la guerra, con beneficiarios en todos los bandos, que no se preocupaban demasiado por la nacionalidad al momento de entablar negocios.67

Antes de concluir, cabe hacer un último señalamiento. Al describir Felić a una brigada del Quinto Cuerpo que luego se pondrá al servicio de Abdić (Felić, 2002: 42), provee un relato poco halagador de sus acciones cuando todavía era parte del Quinto Cuerpo. Podría surgir la pregunta de cómo encaja esto con el relato glorificado en torno al mismo. Quizás aún más interesante, se plasma también un dilema sin resolver: ¿No fueron tales hombres, durante el tiempo que combatieron para el Quinto Cuerpo, defensores de la República de Bosnia-Herzegovina? Justamente esto se planteó en el año 2017 en el Parlamento de la Federación cuando, en el marco de una reforma de la Ley de veteranos, algunos diputados ligados a Abdić propusieron (sin éxito) una enmienda para incorporar en la misma a los miembros de la Defensa Popular (al menos, durante el tiempo que habían sido integrantes del ARBiH).68

Reflexiones finales

En pocas palabras, la intención de este artículo ha sido presentar una posible línea de investigación. En el marco de un interés general acerca de las narrativas oficiales sobre la guerra, y de los efectos que esto tiene sobre el desarrollo institucional estatal de la Bosnia de posguerra, se quiso considerar qué tipo de utilidad puede tener un abordaje sistemático sobre la literatura de veteranos. Para ello se brindó un panorama sobre los estudios existentes acerca de las narrativas oficiales sobre la guerra, se destacó el papel que ocupan los veteranos en las mismas, y se tomó un caso de estudio particular y acotado para evaluar las posibilidades de la propuesta.

Está claro que será necesaria una refinación epistemológica y metodológica para que este proyecto tenga mayor pretensión heurística. La variación genérica y temporal de lo escrito por veteranos, el papel que cada uno cumplió en sus respectivas formaciones, su involucramiento o no en crímenes y violaciones de derechos humanos, exigen una serie de decisiones a tomar a la hora de delinear los contornos del objeto de estudio.

Por lo pronto, se espera que el análisis de las páginas precedentes haya dado cuenta de la potencialidad de un trabajo semejante. Cuanto menos, en términos historiográficos más amplios, la lectura de estos tres libros dimensionan la enorme dificultad que conlleva la escritura de una historia general de la guerra de Bosnia-Herzegovina, considerando simplemente la peculiaridad que signó a cada situación local (los sucesos en Bihać se diferencian sobremanera de lo ocurrido en, por dar ejemplos casi de manera aleatoria, Tomislavgrad, Mostar, Tuzla, Zvornik o Zenica) y la enorme cantidad de eventos que cada quien que tome dicha empresa debe elegir incluir o no. Por otro lado, y en lo que constituye una observación más alentadora, los libros escritos por veteranos pueden facilitar el acceso a materiales de difícil obtención. Esto, de por sí, es extremadamente valioso.

Ahora bien, reflexionando de manera más directa acerca de la propuesta mencionada, aquí se ha buscado exponer la relación que los textos de veteranos analizados presentan con las narrativas más sacralizadas del conflicto. En términos de Assmann (2008) puede concluirse que, a la vez que en estos libros claramente se recurre a (y domina el) canon, en ocasiones también se exhibe el archivo, es decir, ello que tiende a quedar a resguardo de la exposición pública.69 En el marco de relatos más o menos apegados a las interpretaciones hegemónicas, surgen (más claramente en algunos textos que en otros) elementos disonantes que, cuanto menos, introducen matices (¿quizás fisuras?) en las narrativas pretendidamente impolutas. El impacto que dicha visibilidad sea capaz de generar, principalmente en forma de una crisis que pueda suscitar en una narrativa oficial ya consagrada, no puede estimarse con lo visto aquí, pero tampoco puede menospreciarse y su evaluación queda sugerida como una indagación posible a futuro.

Finalmente, en el contexto político, económico y social de Bosnia-Herzegovina, donde las líneas retóricas (y sus pretensiones institucionales) que llevaron a la guerra se producen y reproducen constantemente (con todo lo que eso implica para la vida cotidiana de los habitantes del país), la expectativa que subyace a esta propuesta se relaciona con la pregunta por posibles modos de afectar la solidez y la vigencia de aquellas (por lo menos, visibilizando incongruencias y desfasajes) y, con ello, de sus efectos.



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Sobre el autor

Matías Figal es Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y Magíster en Sociología Política Internacional por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF). Es miembro del Observatorio de Crímenes de Estado (FSOC–UBA). Investiga el conflicto en la ex-Yugoslavia, principalmente, las políticas de memoria y las narrativas oficiales de la guerra en Bosnia-Herzegovina.

https://orcid.org/0000-0003-2503-0081



About the author

Matías Figal holds a degree in Sociology from the University of Buenos Aires (UBA) and a Master's in International Political Sociology from the National University of Tres de Febrero (UNTREF). He is a member of the Observatory of State Crimes (FSOC–UBA). His research focuses on the conflict in the former Yugoslavia, mainly on memory politics and the official narratives of the war in Bosnia-Herzegovina.


1 Esta es la denominación que se suele emplear en la literatura. Aquí se cree que conviene cuestionarla, pero eso escapa al objetivo de este artículo. Se toma entonces esa manera de nombrarlas como decisión operativa.

2 Sobre la base de los Acuerdos de Dayton (noviembre-diciembre de 1995) que pusieron fin a la guerra, Bosnia-Herzegovina se compone de dos entidades: la Federación de Bosnia-Herzegovina y la República Srpska. Mientras que esta última tiene un carácter más unitario, la Federación se compone de 10 cantones que poseen una elevada cantidad de competencias. Además, desde el año 2000, existe el distrito autónomo de Brčko. Por último, el Alto Representante de la ONU sigue ejerciendo, teóricamente, el cargo ejecutivo de mayor importancia en el país hasta que todo lo acordado en el Acuerdo de Dayton se vea realizado.

3 Véase Bourdieu (1993: 57-58).

4 Debe hacerse aquí una observación teórica. Se tiene la presunción (si no la convicción) de que el uso del sintagma narrativa oficial en la literatura adolece de cierta laxitud a la hora de definir sus contornos. Lamentablemente no hay espacio en este artículo para ahondar sobre esto, y aquí se ha sucumbido, por ende, a tal uso holgado predominante. Pero se espera poder abordar la cuestión en otro lugar.

5 Llamativamente, y pese a su relevancia, este grupo, en comparación con otros, ha sido poco estudiado.

6 Cabe también aclarar que las agrupaciones de veteranos no sólo se limitan a las que, vinculadas en mayor o menor medida con determinados partidos políticos, presionan por la obtención de ciertos beneficios. Existen además asociaciones que intentan promover mensajes antibélicos y que apuntan a la reconciliación entre los bandos enfrentados.

7 Ya durante la guerra misma existían representaciones populares que propagaban la figura del combatiente como patriota, nacionalista y, por supuesto, digna de admiración véase (Čolović, 2000).

8 Aunque sin pretender descontextualizarla del proceso específico al que se refiere, es inevitable que no parezca aplicable para la Bosnia-Herzegovina de posguerra la siguiente cita de la ya clásica obra de Mosse: “El culto del soldado caído se volvió la pieza central de la religión del nacionalismo después de la guerra, teniendo su mayor impacto político en las naciones que la habían perdido y habían sido llevadas al borde del caos por la transición de la guerra a la paz [...] ” (1990: 7).

9 No se puede dejar de mencionar al Ejército Popular Yugoslavo (JNA), que luego terminó diluido en el VRS y en el Ejército Yugoslavo, como fuerza de la nueva República Federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), aunque, al mismo tiempo, varios de sus integrantes se incorporaron a otras de las formaciones enfrentadas. Tampoco al Ejército de Croacia (la fuerza armada de la República de Croacia). En esta propuesta, sin embargo, no entran en consideración ni las formaciones paramilitares ni las tropas internacionales (como las fuerzas de la ONU ‒UNPROFOR‒ y la OTAN), que también participaron en el conflicto.

10 Para trazar la existencia y tallar las características de las tres narrativas oficiales, los investigadores deben servirse de análisis múltiples, sobre diferentes fenómenos sociales y políticos. Es decir, así como lógicamente son indispensables los estudios sobre prácticas conmemorativas más institucionalizadas (Rawski, 2021), también son cruciales los trabajos de tinte más etnográfico que indagan en memorias individuales (Jansen, 2007) o en memorias locales (Bianchi, 2021), los que vinculan transmisiones generacionales y relatos oficializados (Palmberger, 2016), los que dan cuenta de cómo ciertas políticas urbanas reflejan la manera apropiada de comprender e interpretar la guerra (Bădescu, 2019), los que ponen el foco en las políticas negacionistas (Barton Hronešová, 2021) o los que se interrogan por las narrativas marginadas que intentan cuestionar las dominantes (Moll, 2015). Esta es una breve lista de referencia que pretende realzar la multiplicidad de enfoques necesarios para identificar los lineamientos de lo que se constituye ‒por acción, omisión u oposición‒ en oficial.

11 Es cierto que, según Dwyer (2018), el interés en el vínculo de las memorias sobre la guerra de un veterano con la ‘memoria cultural’, y el impacto que puede tener en la manera en que una sociedad recuerda y conmemora una guerra, es relativamente reciente; aunque ya desde fines del siglo XVIII y comienzos del XIX se observan en memorias de soldados ciertas disputas con las narrativas oficiales (Harari, 2007: 298).

12 Esto significa que descarta otro tipo de producciones, como diarios personales, o artículos de corte más académico, que no encajan en su definición de memorias, así como deja varias obras de esta categoría más estrecha sin tratar, tanto del ARBiH como de otras formaciones.

13 No puede obviarse la necesidad de definir también con precisión qué se entiende por veterano, en tanto es una noción más esquiva de lo que podría parecer a primera vista véase (Alcalde, 2018).

14 También se pueden destacar los desafíos éticos: el trabajo de Petrović (2018) ya mencionado lleva a preguntarse si, cuando se trata de textos escritos por veteranos que fueron juzgados y condenados en distintos tribunales (no sólo en el ICTY) por cometer crímenes de distinta gravedad, incluidos de lesa humanidad y/o genocidio, no deberían mejor ser abordados desde la óptica propuesta por los estudios que indagan en la figura del perpetrador.

15 De todos modos, y por dar un ejemplo, el hecho de que, en sus recientes trabajos, Kennedy (2013) y Greig (2021), quienes se proponen analizar escritos de veteranos del mismo conflicto bélico, determinen sus fuentes de manera tan dispar, o que Dwyer (2018) argumente que en el género war memoir hay que incorporar no sólo los escritos del combatiente en cuestión, sino también los de familiares, amigos y esposas, o, pensando en épocas más recientes, los de periodistas y escritores que han ido a la guerra, comprueba que, en última instancia, hay un carácter artesanal en la definición de lo que para cada investigador constituye la categoría producción escrita de veteranos de guerra.

16 Esto significa, por ejemplo, pensar en algo semejante a la evaluación metodológica que realiza Hewitson (2010) sobre los ego-documents producidos por ex combatientes.

17 Debe hacerse una aclaración terminológica: en la ex Yugoslavia los Muslimani, con M mayúscula, eran (desde 1968) una nación constitutiva, que no había que confundir con los muslimani, con m en minúscula, es decir, los adherentes a la fe islámica; por supuesto que los Muslimani eran en su abrumadora mayoría, al menos más por tradición cultural que por devoción religiosa, muslimani. Desde 1993 el término oficial para la designación nacional es “bosniaco” [Bošnjak].

18 Históricamente delimitada por los ríos Una, Korana y Glina, actualmente se encuentra en el Cantón de Una-Sana (en la Federación de Bosnia-Herzegovina) y abarca, aproximadamente, el territorio de las municipalidades de Bihać, Cazin, Bužim y Velika Kladuša.

19 Se han elegido estos textos debido a que, aunque en líneas generales tratan sobre los mismos eventos, son muy disímiles en sus formatos y estilos. La intención es mostrar la utilidad de una concepción amplia de una literatura de veteranos, sostenida más en razones de autoría que de género.

20 El SDA es el partido nacionalista bosniaco/musulmán más importante, y estaba comprometido, junto a los partidos no nacionalistas, con el mantenimiento de la integridad territorial de Bosnia (si Yugoslavia se disolvía); el SDS, partido nacionalista serbio, estaba decidido a mantener un vínculo (dentro o fuera de Yugoslavia) con la República de Serbia; la HDZ, partido nacionalista croata ligado a su homónimo en Croacia, tenía una postura más bien contraria a la permanencia de Bosnia en Yugoslavia.

21 El ARBiH fue la fuerza armada de la República de Bosnia-Herzegovina (la única de las apuestas estatales sobre el antiguo territorio de la República Socialista de Bosnia-Herzegovina que tuvo un amplio reconocimiento internacional, como lo muestra su inclusión en la ONU en mayo de 1992). Su gobierno estuvo principalmente en manos del SDA, partido con el cual el ARBiH se vinculó estrechamente durante el conflicto (Hoare, 2004: 102-110). Más allá de sus tendencias nacionalistas y autoritarias, el SDA pretendió en mayor medida preservar la integridad territorial y la multiculturalidad de Bosnia (en esto lo acompañaron, en una relación compleja, los partidos no nacionalistas). El HVO fue el ejercito de la Comunidad –luego República‒ Croata de Herceg-Bosnia, la creación político-territorial de la HDZ, partido que osciló entre el respeto a la soberanía bosnioherzegovina y las aspiraciones a dominar los territorios considerados croatas (esto explica la relación ambivalente entre el SDA y la HDZ, entre la cooperación y el enfrentamiento total). El VRS sirvió militarmente al proyecto político del nacionalismo serbio en Bosnia, encabezado por el SDS, que buscó asentar (por la fuerza) la República Srpska como territorio nacionalmente homogéneo serbio.

22 La necesidad de aseverar que todas las fuerzas involucradas en el conflicto cometieron crímenes de guerra y violaron gravemente los derechos humanos no implica desconocer que en el proyecto nacionalista serbio y (quizás en menor medida) en el proyecto nacionalista croata tales acciones tuvieron una intencionalidad específica y se caracterizaron por su planeamiento y sistematicidad.

23 Se firmó el 21 de noviembre de 1995 en Dayton y se ratificó el 14 de diciembre en París.

24 La trayectoria biográfica de Abdić refleja como pocas la historia política de los últimos 40 años de BiH. Fue director de una de las compañías alimentarias más exitosas de la Bosnia comunista y miembro importante de la Liga de Comunistas de esta república (’70 y ’80); estuvo preso acusado de fraude financiero en dicha compañía (1987-1989); fue elegido miembro de la presidencia en las primeras elecciones multipartidarias, recibiendo la mayor cantidad de votos, siendo candidato del SDA junto a Alija Izetbegović (1990); se autoproclamó presidente de la APZB, y realizó acuerdos políticos con los líderes del nacionalismo bosniocroata Mate Boban y del nacionalismo serbobosnio Radovan Karadžić; estuvo preso en Croacia por la comisión de crímenes de guerra (2001-2012); una vez liberado, fue electo alcalde de Velika Kladuša en 2016 y reelecto en 2020 (luego de otra estancia en prisión por abuso de poder).

25 Aquí no se trataba únicamente del VRS: por la ubicación geográfica, también eran parte del sitio las fuerzas de la llamada República Serbia de Krajina (el proyecto político-militar nacionalista serbio en Croacia). Sobre el prolongado sitio al Distrito de Bihać, con foco en esta ciudad (que fue declarada área segura por el Consejo de Seguridad de la ONU en mayo de 1993) (Begić, 2013).

26 Alija Izetbegović fue el fundador del SDA. Si bien su trayectoria política lo ligaba a corrientes panislamistas (por lo cual estuvo preso en distintas ocasiones), como primer presidente de Bosnia mantuvo una posición ideológica en constante tensión: entre, por un lado, su interés en sostener la existencia de Yugoslavia, que tras su disolución se expresó en su compromiso con la integridad territorial y la multiculturalidad de BiH, y, por el otro, su impulso a políticas tendientes a reislamizar la sociedad bosniaca, lo que se acompañó de una evolución autoritaria de su partido, que se apropió de todas las instancias de gobierno en la RBiH.

27 El ARBiH se hallaba en medio de un combate en dos frentes, ante el Ejército de la República Srpska, por un lado, y ante el HVO, por otro. Ante estas condiciones, y las fallas en el campo diplomático, Bougarel sostiene que el “verano de 1993 fue, para los musulmanes de Bosnia-Herzegovina, el peor momento de la guerra” (Bougarel, 2015: 206).

28 Como lo demuestra la reseña historiográfica de Pašić (2020) sobre la Cazinska krajina, este tema sigue siendo poco abordado en comparación con otras problemáticas y períodos. La reciente publicación del voluminoso trabajo de Begić (2021) es un aporte fundamental, pero no modifica sustancialmente tal apreciación.

29 En tiempos más recientes, la historia de la región no puede comprenderse sin hacer mención al llamado “alzamiento de Cazin” [Cazinska buna] del año 1950. Como explica Kržišnik-Bukić (1991) fue una rebelión del campesinado única en su tipo, no solo en Yugoslavia, sino también en el conjunto de los países comunistas europeos. Se debió principalmente al rechazo de la política agraria. Fue derrotada pronto, pero dejó efectos duraderos en la región: tanto por la violenta represión, como por una deliberada política de ausencia de inversiones.

30 Para contextualizar social, política, económica y regionalmente este proceso, véase Mulaosmanović (2010).

31 El affaire Agrokomerc aún hoy es objeto de grandes polémicas, pero sus consecuencias en el momento fueron claras: Abdić fue a prisión y el liderazgo de la Liga de Comunistas de BiH quedó fuertemente deslegitimado. El caso comenzó con el descubrimiento, en el marco de distintas investigaciones, de maniobras financieras fraudulentas (Buljubašić, B. (2021). Afera Agrokomerc. Novi plamen). Si bien estas prácticas eran comunes en Yugoslavia, parecía que se había ‘cruzado una línea’. Para autores como Andjelić (2003) el problema consistió en que, en efecto, nadie “se había atrevido a llegar tan lejos” y que, en el contexto de la grave crisis económica que sufría Yugoslavia, no podía ignorarse lo que había sucedido. Este autor enmarca el asunto, además, en un incipiente proceso de democratización y formación de la opinión pública en la República Socialista de Bosnia-Herzegovina, que apuntaba contra la elite política. En cambio, para autores como Mulaosmanović (2008), el escándalo mediático y la presión institucional para llevar adelante la investigación, el juicio y luego la condena de los involucrados, fueron producto de los intereses políticos de sectores de la Liga de Comunistas de Serbia –en la que la figura de Slobodan Milošević se hallaba en ascenso‒ y de los intereses logísticos y estratégicos del Ejército Popular Yugoslavo. Los primeros buscaban la expulsión de Hamdija Pozderac, figura principal de la Liga de Comunistas de BiH, quien en esos momentos se hallaba próximo a ser nombrado presidente de la presidencia de Yugoslavia, ya que lo consideraban un obstáculo para los cambios constitucionales que querían impulsar, mientras que el ejército necesitaba tener un mayor control sobre la Cazinska krajina.

32 En las elecciones de 1990 se votó para conformar una Presidencia colectiva, una Cámara de ciudadanos y una Cámara de municipalidades. La primera consistía de 7 miembros: dos musulmanes, dos croatas, dos serbios y un representante de la categoría nacional “Otros”. Se podía votar para los 7 lugares en juego. Abdić obtuvo más de un millón de votos, mientras que Izetbegović un poco más de 800 mil (Arnautović, 1996).

33 Puede consultarse el documento propuesto en Sporazum o Bosni i Hercegovini (1993: 9).

34 Proglašena AP Zapadna Bosna (1993: 54).

35 Ambas declaraciones realizadas el 21 y el 22 de octubre de 1993 se hallan en Službeni list Autonomna Pokrajina Zapadna Bosna, 2/93.

36 Para abordar estos desarrollos con mayor profundidad, véase: Barić (2005: 293-306; 2011), Christia (2008); Raguž (2011) y Begić (2021: 201-491).

37 Naegele, J. (1 de agosto de 2002). Bosnia: Croatian Court Convicts Warlord Abdić. Radio Free Europe.

38 Se estima que más de 2 mil combatientes murieron producto del enfrentamiento entre el ARBiH y la Defensa Popular, una cifra mayor a la producida por los enfrentamientos entre el ARBiH y las fuerzas serbias en la región (Kličić, 2011: 455).

39 Sobre los campos de detención en el territorio de la APZB y los crímenes allí cometidos, véase Begić (2021: 519-592).

40 Naegele, J. (9 de agosto de 1996). Bosnia: Political Harassment Festers In Bosnian Election Campaign. Radio Free Europe.

41 Cabe aclarar que tras la salida de la cárcel de Abdić se produjo una disputa por el poder en la DNZ, que terminó con un quiebre en diciembre de 2013: Abdić fundó el Partido Laborista, que gobernó en Velika Kladuša hasta las elecciones locales realizadas el presente año, cuando se terminaba de redactar este artículo. Abdić ya no se presentó, y el candidato de su partido fue derrotado (Pušić, M. (12 de septiembre de 2012). Fikret Abdić Babo nakon 17 godina i 34 dana vratio se u Kladušu, dočekale ga tisuće ljudi. Jutarnji).

42 Para observar cómo se expresa esta apuesta interpretativa se puede consultar Imamović (1997) y Čekić (2012).

43 La relevancia de esta conferencia está dada en parte por el lugar de la convocatoria, pero más aún por el papel simbólico del instituto organizador, que fue creado en un decreto aprobado por Izetbegović en septiembre de 1992).

44 Por ejemplo, en una Proclama para los refugiados de Velika Kladuša a fines de agosto de 1994 (Izetbegović 1995: 115).

45 Decisión publicada en Službeni list RBiH, 1/94.

46 Vale destacar que en la conferencia mencionada también un prolífico veterano-escritor, Fikret Muslimović, quien fuera general del ARBiH y encargado durante la guerra de su departamento de moral, y miembro del SDA, presentó un texto que, desde una óptica militar, se solapa con los lineamientos de Ibrahimagić (Muslimović, 2011). Cabe señalar que la vigencia y la amplia circulación de esta línea narrativa se manifiesta en trabajos historiográficos o de las ciencias sociales, siendo un ejemplo el citado libro de Begić (2021), editado por el Instituto referido. La obra provee una cantidad de fuentes que la vuelven de ineludible consulta, pero la ausencia de matices a la hora de la interpretación de diferentes sucesos exige cierta prudencia en la lectura (no porque se pretenda justificar o excusar a Abdić, sino simplemente porque corresponde señalar que en ciertos análisis prima lo que parece ser una evaluación retroactiva de los hechos, que sugiere que Abdić había planeado una traición prácticamente desde que ingresó al SDA, a la vez que todo lo decidido por Izetbegović no merece la más mínima revisión). Este tipo de enfoque también se puede ver en las aproximaciones de algunos jóvenes investigadores, como por ejemplo en la tesis de maestría de Šahinović-Kedić (2021), presentada en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Sarajevo.

47 Debe considerarse posible, sin embargo, que la mencionada derrota electoral del partido de Abdić provoque modificaciones en las políticas conmemorativas de la localidad.

48 Sostienen que la narrativa del Quinto Cuerpo puede considerarse como un derivado de la narrativa nacional bosniaca, mientras que la narrativa de la Defensa Popular se le presenta a esta como una de sus posibles grietas.

49 Las denuncias de los crímenes cometidos por el Quinto Cuerpo fueron apareciendo muy gradualmente. En 1999 un medio de Velika Kladuša, Reprezent, empezó a publicar notas al respecto. Posiblemente la crónica de Suljagić (2001) para un reconocido medio de Sarajevo fue la primera ocasión en que estas denuncias se presentaron a un público más amplio. La primera detención de un acusado del Quinto Cuerpo por crímenes de guerra contra integrantes de la Defensa Popular fue en 2007 (Suljagić, E. (19 de octubre de 2001). Hoće li Haag suditi zločine nad Autonomašima. Dani).

50 Véase: CAZIN: Općinsko vijeće usvojilo Deklaraciju o obrambeno-oslobodilačkom ratu (1 de marzo de 2012). En años recientes fueron adoptadas declaraciones similares por los Concejos de Bihać, Bužim y Bosanska Krupa.

51 En un mensaje llamó a la defensa de Bosnia-Herzegovina junto al Quinto Cuerpo.

52 Tras describir la situación en Bihać, y asegurar que hacían todo lo que podían por ayudar a dicha ciudad, pidió que todos los representantes aplaudan a “los valientes combatientes y a la comandancia del Quinto Cuerpo” (Izetbegović, 1995: 229).

53 Véase Juričić (1996: 6-7).

54 El primer comandante del Quinto Cuerpo fue Ramiz Dreković, cuyas memorias serán trabajadas a continuación. En noviembre de 1993 solicitó su salida de esa posición, y fue reemplazado por Dudaković.

55 En un trabajo ya clásico, Žanić afirma que el papel simbólico que el SDA le dio a este acto consistió en la identificación de Dudaković y de otros generales del Quinto Cuerpo como los herederos de los héroes tradicionales de las historias épicas de la región de la Krajina (Žanić, 1998: 248).

56 Colabora en esto que se provean biografías breves de sus comandantes y una lista de quienes recibieron el ‘lilio de oro’, una de las máximas condecoraciónes del ARBiH.

57 La figura del evaluador (recenzent), característica de la región ex/post-yugoslava, es una especie de reviewer semejante al de las revistas científicas.

58 Como dato que apunta en esta dirección, cabe decir que en la biografía citada en Felić (2002), este libro figura referenciado como si el autor fuera la “501ª Brigada” (y no Arif Midžić).

59 Cabe señalar que Mirsad Selmanović también aquí fue evaluador y escribió un prólogo.

60 Es interesante destacar que dos de los evaluadores de este libro fueron dos antiguos comandantes generales del ARBiH: Sefer Halilović y Rasim Delić. Esto da una pauta de la circulación entre veteranos de sus escritos, más allá de que las relaciones entre ellos no siempre estén en los mejores términos.

61 No puede aquí abordarse su actuación personal durante ese conflicto, pero es un ejemplo de las tensiones que rodean las trayectorias de algunos combatientes que estuvieron en esa época en el JNA antes de integrarse en el ARBiH.

62 Hay que señalar que la figura de Dreković sigue rodeada de controversia en el mismo espacio público bosniaco, principalmente por sus actuaciones como comandante del Cuarto Cuerpo. Véase Bise (2024).

63 Véase: Unified Court Records, https://ucr.irmct.org/

64 Hay que aclarar que no puede llevarse a cabo una lectura esencialista y atemporal de los libros ni de las narrativas, que descuide contextos de producción y circulación. Pero la cristalización de las narrativas oficiales en su forma actual habilita el ejercicio que se hace a continuación sin caer tan burdamente en tales trampas.

65 En ambos textos las visiones son menos condescendientes cuando se trata de los dirigentes políticos y militares que apoyaron a Abdić: ellos tienen la misma culpa que su líder.

66 Aquí también entra la posibilidad de trazar las diferencias entre los libros de veteranos. Un mismo episodio puede ser relatado de diferentes maneras (como ocurre en los textos de Dreković y Felić), o puede ser directamente omitido (como ocurre en el de Midžić). Esto también debería ser objeto de análisis en una literatura de veteranos.

67 Para el caso de Sarajevo, esto se halla muy bien trabajado en Andreas (2008).

68 La discusión, dada en la 13ª sesión extraordinaria de la Cámara de los pueblos del Parlamento de la Federación, del día 21 de septiembre de 2017, se puede seguir en: https://www.youtube.com/watch?v=0zX5xqf03AU


69 Por supuesto, esto sólo tiene significado cuando se trata del escrito de un veterano que perteneció a una de las formaciones militares que son glorificadas en determinada narrativa oficial. Si se trabajara con textos de integrantes de la Defensa Popular, lo que no se hizo aquí, los interrogantes que habría que plantearse serían otros.