Editorial

Se cumplen 50 años de la publicación del primer número de RIHAO. Puede parecer poco, si se compara esta humilde efeméride con el bicentenario del desciframiento de la escritura jeroglífica y el centenario del hallazgo moderno de la tumba de Tutankhamón. Sin embargo, no lo es tanto si se toma dimensión de lo que significó que, en 1972, un académico de la Universidad de Buenos Aires, en un país que distaba de pertenecer al grupo de naciones que habían fundado las disciplinas “orientalistas”, decidiera la creación de un órgano de comunicación de estudios sobre el Cercano Oriente antiguo allí donde antes, en la región, no había nada parecido.

Mucha agua corrió bajo el puente, tanto a nivel institucional como intelectual. Hoy, en el país y en el mundo, se formulan otras preguntas, o se aventuran nuevas aproximaciones a inquietudes que trascienden las épocas. También se ha hecho más que evidente la contribución que los estudios realizados desde ámbitos latinoamericanos tienen para ofrecer a unas disciplinas que solían caracterizarse por sus tendencias conservadoras. Pero permanece la importancia de mantener un espacio que sirva para vehiculizar las ideas, indagaciones y discusiones que, desplegadas desde Argentina u otras regiones, atañen al conocimiento de las sociedades que habitaron el Cercano Oriente en la antigüedad. Un espacio que siga asumiendo el compromiso de garantizar simultáneamente el rigor académico y la transparencia en la comunicación, como lo viene haciendo en los últimos años.

El presente número se publica en un contexto particularmente adverso para las humanidades a nivel mundial, y en un momento crítico de la historia argentina, testigo de sensibles ajustes a la ciencia y la educación. La existencia misma de estas dificultades hace perentoria la continuidad de la actividad intelectual y su comunicación editorial, pues la reflexión histórica, ya sea que dirija su mirada hacia el pasado reciente o hacia la más remota antigüedad, contiene siempre una cavilación sobre la sociedad en la que vivimos. Por tal razón, además de recordar el Je tiens l’affaire! de Champollion y el Wonderful things! de Carter, celebramos la persistencia, luego de 50 años, de la Revista del Instituto de Historia Antigua Oriental, de la Universidad de Buenos Aires.

Augusto Gayubas
Director de RIHAO