Del texto al libro: escenas de edición en México
(siglos XVII-XX)

Carla Fumagalli y Mariana Rosetti

Coordinadoras

Hay un detrás de escena en cada uno de los textos que leemos. Es un trasfondo histórico que se desenvuelve –tímido– en los márgenes, en las portadas, en títulos y subtítulos, en páginas de legales, incluso allí donde parecía no haber lectores. Sin embargo, es en ese más allá donde se destacan los sujetos, muchas veces invisibles, que hacen posible la lectura. Allí donde el texto se vuelve libro, donde el orden del discurso se encuentra con el orden de los libros, es donde este dossier anida.

La puesta en libro –o revista, o folleto, o suelta, o manuscrito– de un texto con la intención de que encuentre su comunidad de lectores, de que abandone el –supuesto– control (autoral, editorial, institucional, etc.) y navegue las libres aguas de la interpretación, afecta los sentidos que ese texto es capaz de comunicar. En palabras de quien más reconocidamente se abocó a esta idea, Roger Chartier: “las transacciones entre las obras y el mundo social (…) Conciernen más fundamentalmente a las relaciones múltiples, móviles, inestables, anudadas entre el texto y sus materialidades, entre la obra y sus inscripciones” (2006: 2). En esas relaciones múltiples entre sujetos y contextos, entre la historia política de un nuevo Estado y la inscripción material de un texto fuera de su época y los sentidos culturales –pero también políticos y estéticos que de esa maniobra se derivan– es donde estos artículos hallan su anclaje.

La materialidad de los textos, su modo de circulación en el mundo es capaz de dar cuenta de un desarrollo que acabó en la presentificación de ese objeto. La historia de la edición como la historia de ciertos procesos técnicos, comerciales, académicos, pero también políticos, históricos, sociales, culturales, e incluso individuales e identitarios es el fundamento sobre el que se asienta este grupo de artículos, especialmente dedicados a la literatura mexicana.

Las escenas de edición aquí reunidas asumen a las editoriales (y a los editores) como agentes históricos, culturales y, en muchos de los casos, políticos. Desde allí, profundizan en las distintas ediciones de un mismo texto y en los problemas editoriales que suponen que la obra de un autor no solo es un asunto de forma y materialidad (o de sujetos y agentes), sino un problema de política nacional, evidente en estrategias editoriales que desembocan en interpretaciones identitarias, estéticas, culturales. Todos los artículos que forman parte de este dossier analizan el proceso de edición como instancia dadora de un sentido ulterior y alejada del deseo o siquiera conocimiento del autor. A su vez, en todos los artículos se realiza un recorrido de lectura crítica gracias al cual los colaboradores revelan, dejan a la luz, las estrategias editoriales y el poder que detentaba la figura del editor, muchas veces oculta tras la gloria o el nombre del escritor. Al respecto, retomamos las palabras de Susana Zanetti: “las lecturas son siempre históricas y en ellas, además, pretenden guiar su recepción protocolos de lectura que acomodan los textos según las formaciones de lectores que se busca alcanzar, mediante operaciones del editor y más allá de los mismos autores” (2010: 25. Cursivas de la autora). Son estos protocolos de lectura los que generan significaciones plurales de las obras. Nuevos sentidos que los colaboradores de este dossier nos muestran a plena luz a modo de reencauzar las aproximaciones críticas a los escritos seleccionados que contribuyen a dinamizar y, en ciertos casos, “desestabilizar visiones aparentemente fijas del pasado” (Zanetti, 2010: 25). Detrás de toda obra existen negociaciones e intereses editoriales que estos artículos analizan y que exceden el pacto de lectura de un autor con su comunidad lectora.

El artículo que inaugura el dossier, “Márgenes del archivo. Historia editorial de un motín” de Facundo Ruiz intenta comprender qué elementos o características de la escritura de Carlos de Sigüenza y Góngora ha determinado que su materialidad, su forma, no encuentre un estilo. La historia editorial de la obra del intelectual mexicano ha corrido diversa suerte sin encontrar aún una forma definitiva, a pesar del siempre manifiesto deseo de su autor por publicar y, con ello, de legitimar su prestigio. En este desfasaje temporal que la edición póstuma y la lectura a destiempo (como recupera de Susana Zanetti) han provocado en la obra de Sigüenza se ponen en juego todas las hipótesis críticas no explicitadas en las muy diversas ediciones de Alboroto y motín de los indios de México estudiadas por Ruiz.

En contigüidad, mas no en continuidad temporal, el artículo de Hilda Larrazábal Cárdenas “Pedro Henríquez Ureña y su recuperación editorial de las obras sorjuaninas” repone la relevancia del intelectual dominicano en la recuperación de la obra de la poeta mexicana sor Juana Inés de la Cruz y en la edición de sus obras completas entre 1951 y 1957 por parte de Alfonso Méndez Plancarte y, luego de su muerte, por Alberto Salceda. Larrazabal distingue la labor de difusión de Ureña de la obra de la monja, pero, además, recupera testimonios epistolares de su participación en el proyecto del Fondo de Cultura Económica. A través de otros nombres –como Ermilo Abreu Gómez–, la autora desanda el camino de la edición más importante –y única hasta hoy– de las obras completas de sor Juana Inés de la Cruz en el siglo XX.

El artículo de Víctor Barrera Enderle, “‘Timbre de gloria’. José Eleuterio González: primer editor de las Memorias de fray Servando Teresa de Mier y forjador de un heterodoxo canon literario regional” recupera de forma esclarecedora la labor fundamental que llevó a cabo González como primer biógrafo de Mier al recuperar la perspectiva, vida y recorrido de este novohispano tan excepcional como referente de una época fundadora de nuevas lecturas como fue la independentista. El aporte de Barrera Enderle muestra los distintos procedimientos de lectura y recuperación de figuras entre lo que fue el nacionalismo de mediados y fines del siglo XIX, de la mano del doctor Orellana y de Manuel Payno, que se habían ocupado de la vida de Mier por su carácter fantástico o por la incorrupción de su cuerpo, para fijar la vista en el proceso de reconstrucción editorial posterior al bicentenario mexicano. Como lo señala Barrera Enderle, González establecía la figura del fraile regiomontano como prócer de la nación que luchó, mucho antes que sus pares, por la emancipación de su país a través de la interpretación heterodoxa de su pasado. Además, esta empresa editorial sentó las bases para el desarrollo de la cultura impresa en la región, convirtiéndose en modelo de exploración editorial. Esta doble lectura tanto nacional como material como aporte editorial innovador brinda otra luz sobre el legado de Mier.

A continuación, Leonardo Martínez Carrizales y Esther Martínez Luna ofrecen su artículo “Dos espacios discursivos de La Guerra de Tres Años”. El análisis tiene como propósito contrastar el espacio discursivo original de la novela (propio de un periódico liberal comprometido en las luchas ideológicas del porfiriato tardío) con el espacio correspondiente a la segunda edición realizada en 1931 por editorial Cvltura, cuyo prólogo estuvo a cargo de Victoriano Salado Álvarez. Rescatamos la mirada crítica que Martínez Luna y Carrizales Martínez realizan sobre las operaciones de sentido que se implican en la incorporación de la obra de un escritor liberal decimonónico en pleno auge del giro populista del México revolucionario, transformando hacia los años treinta las convicciones más preciadas del liberalismo. La labor que ellos realizan hace foco en mostrar cómo dentro de una misma obra se encuentran dos procesos editoriales distintos de 1891 y 1931, dos espacios discursivos divergentes, y una búsqueda de ocultamiento de la segunda edición con respecto a los objetivos de la primera que ellos recuperan a fin de señalar imbricaciones culturales, sociológicas y políticas del entramado de publicación.

Finalmente, Mariana Ozuna Castañeda presenta el trabajo “La reedición y la reapropiación de Las veladas de la quinta, y el periodismo liberal del México del siglo XIX”, en el que asume la tarea de reflexionar sobre el proceso de reedición en la construcción del gusto estético del siglo XVIII muy adentrado el XIX. La novela protagonista de este estudio es Les veillées du château, ou cours de morale à l'usage des enfants de Stéphanie Félicité du Crest, más conocida como Madame de Genlis (1746-1830). En su artículo, Ozuna recupera los avisos de venta y circulación de las reediciones de la novela en la Gaceta de México, y los pone lado a lado con las versiones folletinescas de otros libros de literatura francesa publicados en El Monitor Republicano y El Siglo XIX, sin comparar su distribución desigual, pero sí notando la supervivencia de la novela dieciochesca de Madame de Genlis por su representación de las mujeres y niños como sujetos tutelados– en simultáneo con la popularidad del romanticismo decimonónico difundido en las páginas de los periódicos.

Este dossier, que nos complace presentar, actualiza la discusión sobre el rol de la edición en el marco del diálogo entre la crítica literaria y los estudios culturales en México. Creemos que estos cinco artículos acercan escenas que nos permiten echar un vistazo al panorama general de cambio del proceso editorial mexicano del siglo XVII al XX, así como también mostrar los entretelones y las estrategias de figuras como los biógrafos, los letrados, las empresas editoriales y la mujer escritora, entre otras. En los escritos que siguen, la pregunta por la función e injerencia de la edición de la literatura nos permite adentrarnos en recorridos críticos renovadores de la crítica literaria y sus vínculos con otros discursos e investigaciones sociales.

Bibliografía

» Chartier, R. (2006). Materialidad del texto, textualidad del libro. Orbis Tertius: Revista de Teoría y Crítica Literaria, 11(12). Disponible en: http://www.fuentesmemoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.201/pr.201.pdf

» Zanetti, S. (2010). La trama de lectura y escritura en El Lazarillo de ciegos caminantes de Alonso Carrió de la Vandera. En La dorada garra de la lectura. Lectoras y lectores de novela en América Latina, pp. 19-59. Rosario: Beatriz Viterbo.